En un ecosistema musical obsesionado con las métricas y la inmediatez algorítmica, detenerse a palpar la cubierta de un libro, la madera de una guitarra o sentarse a debatir el matiz de una palabra roza, tristemente, lo revolucionario. El cantante y actor granadino Cristalino parece haber entendido que, para avanzar, a veces es necesario desandar el camino tecnológico y recuperar el pulso de lo orgánico. Su último trabajo musical, Destello, señal, hilo y alba, no es solo un tracklist: es una declaración de intenciones que reivindica el estudio de grabación como un espacio de convivencia, diálogo y artesanía compartida.
Criado bajo el influjo melódico del pop de su tierra y fogueado en el terreno cinematográfico, el artista firma aquí su entrega más madura, homogénea y personal. Abrazando una sugerente imperfección guiada por la intuición, Cristalino moldea un pop ecléctico y sinestésico donde la luz, las texturas y el misterio cotidiano se entrelazan.
En tu nuevo EP, hablas de recuperar la materialidad en un mundo digital. ¿Qué significa eso para ti en términos musicales y de vida?
En términos musicales lo reflejamos mucho a través de la producción. Veníamos de hacer canciones con una producción más puramente electrónica, y aquí hemos vuelto a incluir elementos orgánicos como la guitarra y la batería acústicas. Lo hemos equilibrado encontrando un punto entre hacer algo que nos resulte interesante a nivel sonoro y que tenga algo vanguardista, de búsqueda para nosotros; que no nos suene al pop o al folk que hemos hecho siempre.
También buscábamos tocar los instrumentos, tener ese proceso de compartir con los músicos en el estudio. Tocó la batería Laura Efe, que suele tocar conmigo en los directos; Jaime Miralles la guitarra; y Dani Molina los sintetizadores. Son compañeros con los que he compartido tanto directos como otros proyectos. También es una forma de salirnos del estudio, de no hacerlo todo en el ordenador y de buscar ese compartir más. Tener conversaciones tanto personales como musicales.
También buscábamos tocar los instrumentos, tener ese proceso de compartir con los músicos en el estudio. Tocó la batería Laura Efe, que suele tocar conmigo en los directos; Jaime Miralles la guitarra; y Dani Molina los sintetizadores. Son compañeros con los que he compartido tanto directos como otros proyectos. También es una forma de salirnos del estudio, de no hacerlo todo en el ordenador y de buscar ese compartir más. Tener conversaciones tanto personales como musicales.
El nombre escogido para los temas y el EP me hace pensar que eres alguien muy supersticioso. ¿Es así? ¿Qué creencias o rituales tienes en tu vida?
Más que supersticioso, diría que me gusta cuidar lo que hago, lo que pienso y lo que está presente en mi vida. Pero no soy tan maniático ni supersticioso. Más bien me gusta fijarme en el lenguaje, intentar ser preciso. En las letras cuido bastante las palabras que uso, aunque tampoco hasta llegar a un punto de estancamiento. Sí puede haber algo de ritual o de conjuro, de proyectar el mundo que a mí me gustaría tener; de proyectar las imágenes que me gustaría ver, que me emocionan o que me inspiran.
En Señal estás buscando una verdad que no pareces encontrar. ¿Qué has querido reflejar con la letra y el videoclip de este tema?
La canción habla de esa incertidumbre, de la necesidad de encontrar algo a lo que agarrarse. Me pareció muy bonito hacer ese guiño en el videoclip como detective, que remite a Twin Peaks y a un personaje como Dale Cooper, que va buscando pistas. En el caso de Twin Peaks era buscar al asesino de Laura Palmer; en mi caso, buscar una señal, algo que conecte con mi camino, con la inspiración, con las respuestas que necesito para sentir menos miedo, menos incertidumbre. También me gusta dejar un sentido abierto. Podría ser una señal que necesito de otra persona en una relación romántica, una señal más metafísica o incluso una señal religiosa.
Destello parece marcar una transición hacia lo orgánico. ¿Qué cambió en tu forma de hacer música respecto a trabajos anteriores?
Estar presente en la vida de una forma más real. Estamos tan metidos en la información y en las pantallas que configuramos nuestra vida a través de toda esa maraña que recibimos constantemente. Y buscábamos, en el proceso de hacer música, esos momentos de pararnos, de observar, de estar más con nosotros mismos, de estar más en el mundo real, incluso en conexión con la naturaleza. Al final, los instrumentos están hechos de madera, y el hecho de estar tocando algo que suena, que tiene sus propiedades acústicas, te lleva a esa contemplación y a estar en el mundo de otra forma.
Vienes de un pop electrónico muy íntimo. ¿Sientes que estás dejando atrás algo o más bien expandiendo ese lenguaje?
Sí, más bien expandiéndolo. Los temas siguen manteniendo un punto minimalista y están cargados de sentido. El tema que cierra el EP es bastante minimalista, de una forma también buscada, porque queríamos enseñar esa faceta del proyecto. Quizás los otros temas tienen un punto más barroco, más progresivo. Señal tiene todo un desarrollo: empieza con un rollo urbano y acaba siendo más acústico. Pero, en general, el ADN del proyecto es minimalista.
El visualizer de Destello parece trabajar mucho con la idea de la luz como algo casi físico. ¿Qué significa ese destello dentro del relato visual?
El destello como algo simbólico: encontrar esa luz, esa inspiración, estar en paz conmigo mismo, con los demás. Todo eso lo reflejamos literalmente en el videoclip. La letra y todo el discurso del EP tienen que ver con esta simbología.
¿Cómo de importantes son las amistades para ti? ¿Realmente te haces amigo de todo el mundo como expresas en Hilo?
En parte sí (risas). Me gusta establecer siempre un contacto más íntimo con las personas. No me gustan las relaciones vacías y superficiales; busco conocer mejor a la gente, porque al final de todo el mundo se aprende y creo que es importante tener una mirada benévola.
¿Qué papel juega Jaime Beltrán en la identidad sonora de este EP?
Conozco a Jaime desde que empezamos, desde que teníamos diecisiete años. Hemos pasado por muchas etapas en la vida, de estar más cerca y de estar más distanciados, y ahora, con este proyecto, hemos vuelto a trabajar juntos. Nos conocemos muchísimo, prácticamente a un nivel familiar. Él juega un papel fundamental: produce y arregla este EP, y creativamente me retroalimenta muchísimo incluso en temas de portada, vídeo, etc. El proyecto sería otro sin él.
En tus letras hay una constante búsqueda de lo humano. ¿Escribes desde la experiencia directa o también desde la observación?
Es una mezcla de ambos, aunque puede que este EP haya quedado más autobiográfico de lo que deseaba. Me gusta escribir también desde otras perspectivas, aunque siempre haya algo de la experiencia propia. En la música estamos muy acostumbrados a asociar las canciones a un proceso autobiográfico, y en otras artes, como la literatura o el cine, admitimos más que los personajes tengan más separación o más libertad. Creo que es sano para la música que nos permitamos, como compositores, ir más allá de nuestras propias vivencias.
“En este último EP siento una adultez más consolidada; con la voz he conseguido estar más expresivo, más confiado y disfrutón.”
¿Qué importancia tiene Granada en tu sonido? ¿Sigue siendo un eje creativo para ti?
Sí, creo que está inconscientemente. Siempre está presente en el acento, en la decisión de cantar parecido a como hablo. Y creo que también está en figuras que aparecen en las letras. A nivel musical y de melodías, estoy muy influenciado por los grupos pop granadinos que he escuchado desde siempre.
Tus EPs han seguido una evolución bastante clara. Si miras atrás, ¿qué dirías que define cada etapa hasta llegar a este tercer trabajo?
La primera etapa creo que era más de descubrimiento total, de empezar a explorar; era el inicio de todo. La segunda fue una especie de adolescencia, en la que estaba asentando ciertas cosas de mi personalidad. Vocalmente, en el segundo EP ya hay cosas que están más maduras. Y en este último hay una adultez más consolidada, en la que todo es más homogéneo. Con la voz siento que he conseguido estar más expresivo, más confiado y disfrutón.
No hay ninguna colaboración vocal. ¿Describirías Destello, señal, hilo y alba como un trabajo íntegramente personal?
Sí. Precisamente en los trabajos anteriores sí había colaboraciones, pero creo que en este teníamos la necesidad de explorar a fondo mi forma de expresarme vocal y líricamente; hacer todas las canciones más homogéneas y personales, afinar el discurso.
¿Cómo decides cuándo una canción está terminada, especialmente en un proyecto que parece abrazar lo imperfecto?
Hay momentos en los que sientes que, aunque pudiera seguir perfeccionándose, hay que dejarla ir. Sobre todo cuando ya nos da una buena sensación general. Tampoco nos ponemos muy exquisitos. Somos perfeccionistas, pero con un equilibrio. Creo que hay una parte de intuición, de tener que pasar a la siguiente y no atascarse con una canción más de la cuenta.
En una industria que tiende a homogeneizar el sonido, ¿cómo proteges tu identidad artística?
Esto lo hablaba el otro día con Jaime. Creo que, más que fijarte en qué te diferencia del resto en cosas técnicas o incluso medibles, hay que buscar lo que a ti te da la sensación de expresarte con mayor libertad, ya sea en las letras, en la producción, etc. Y si hay algo que te pueda sonar a otras personas o a otros proyectos, si estás satisfecho, creo que estás en lo correcto.
¿Hay algún artista o escena actual que sientas cercana a esta nueva etapa en tu carrera musical?
Sí. Me gusta mucho el colectivo Rusia-IDK, también Amore, un productor que se llama Dinamarca, etc. Creo que se está haciendo un pop en España más ecléctico, más desprejuiciado, y eso es importante.
Hay algo muy sensorial en tu proyecto. ¿Piensas la música también en términos de texturas, colores o incluso imágenes físicas?
Sí que hay algo de eso. Me gustan mucho los videoclips porque me ayudan a poner esas sensaciones en imágenes y a crear ese proceso sinestésico. Muchas veces, para pensar un videoclip, simplemente escucho la canción y empiezo a ver qué imágenes me pueden inspirar y resultar sugerentes junto con la canción. Incluso va más allá de las imágenes. Son colores, texturas y situaciones.
“En la música estoy acostumbrado a pensar por dónde tiene que ir todo. Como actor soy más un canal que tiene que transmitir una idea, y no pienso en todo el conjunto del proyecto.”
Si tuvieras que definir tu nuevo EP con una imagen, ¿cuál sería?
Con la imagen de Destello que aparece en portada. Entre un carril bici y el bosque. Además, esa noche había una luna que deslumbraba. Una imagen que simbolice el misterio de la vida.
Has compaginado música y cine con proyectos como Segundo Premio o Marbella. ¿Qué te da la interpretación que quizá no encuentras en la música?
Trabajar en equipo y canalizar algo que te están pidiendo, algo en lo que tú no tienes tanto que decir a nivel de dirección. En la música estoy acostumbrado a pensar por dónde tiene que ir todo. Como actor soy más un canal que tiene que transmitir una idea, y no pienso en todo el conjunto del proyecto.
¿Crees que tu experiencia como actor ha transformado tu manera de escribir o interpretar canciones?
Sin duda. Eso también es otro regalo de la interpretación. Ahora me subo a un escenario de una forma distinta, ensayo en mi casa y compongo de forma distinta. Toda esa parte más expresiva, de dejarte más libre, de ser menos tú, en el sentido de dejar a un lado tus valores, prejuicios, ideas, etc., me ha fortalecido como músico.
Cine, música; está claro que eres un creador inquieto. ¿Veremos a Cristalino apostando por otra disciplina artística en un futuro?
Puede que sí (risas). Me gusta mucho todo lo que tiene que ver con el arte. Al final, igual que me inspira escuchar música o ver películas, me inspira leer, así que también me podría inspirar escribir en algún momento. No digo que vaya a ser eso, pero lo vería como algo natural.
